miércoles, 14 de agosto de 2013

Energía y Desarrollo Sustentable



Lo que procuro exponer, tiene como centro de atención el mercado energético y su relación con los tres determinantes del desarrollo sustentable: la pobreza, el medio ambiente y el crecimiento económico.

En este sentido, cabe resaltar que desde hace años, más precisamente desde la implosión de la Revolución Industrial, se vienen generando desequilibrios ecológicos en todo el planeta, principalmente a causa de la tremenda expansión económica y de la depredación ecocida que los seres humanos proporcionan cotidianamente sobre el medio ambiente.

Por esto, este tema tan recurrente y que ha estado en la escena pública desde hace algún tiempo, por los desequilibrios ocasionados por la tremenda expansión económica acaecida, no ha sido acompañada por un importante y dirigido control de los recursos que el ambiente natural nos regala (aclaro, que nos regala porque los tomamos sin devolver nada a cambio).

Ante esta realidad, es considerable observar que en un plazo no muy lejano, el mercado energético puede llegar a ser un condicionante para el crecimiento irrestricto de las económicas, porque los recursos son cada vez más escasos y las demandas de productos y el consumo es cada día más ilimitado. No entender que los recursos naturales son finitos y las demandas infinitas, implica suponer que se puede jugar al futbol sin pelota. Porque, en el largo plazo, con carencia de energía la economía mundial tiende a estancarse indefectiblemente.

Pues, este sector económico es esencial ya que es el lubricante esencial para el motor de la economía, que si no es tratado seriamente terminará generando un problema, que tarde o temprano perjudica a los menos favorecidos. Por lo tanto, cada gobierno nacional deberá destinar una parte importante de sus recursos monetarios a invertir en energía, porque con escasa oferta energética se podrá un freno al crecimiento económico, aumentará la pobreza y se deteriorará aún más el ambiente natural.

De esta manera, para lograr el ansiado desarrollo sustentable que todos desean, o sea para que el crecimiento económico de un país sea amigable con el medio ambiente, es necesario invertir en energía. Pero, no en cualquier tipo de energía, sino en energía renovable, para que no existan problemas futuros de abastecimiento y no se perjudique al ambiente, buscando además que se llegue a una mayor cantidad de personas con recursos escasos, para mitigar la pobreza energética que en muchos países ya da cuenta de ser crónica.

La importancia de este sector radica en que las decisiones que se toman a corto plazo van a repercutir sobre los agregados macroeconómicos y van a desalentar el crecimiento, tanto en el mediano como en el largo plazo. Obviamente, perjudicando a las naciones en sus proyecciones de aumento de la riqueza.

Considerando que la energía debe ser una de las medidas esenciales para sacar de situación de pobreza e indigencia a las personas, la inversión debe destinarse al aumento de la energía renovable, como la eólica, la solar, etc., para mejorar las posibilidades futuras de los países.

miércoles, 28 de marzo de 2012

PROBLEMAS QUE SON DE TODOS


Los Problemas Socio-Ambientales
Ante las constantes consignaciones que, todos los días, podemos observar y leer en los distintos medios de comunicación, es que se hace necesario comentar, aunque sea brevemente, qué son los problemas ambientales que obstaculizan el normal funcionamiento del sistema.
Los problemas, por algunos denominados ambientales, son en realidad socio-ambientales, pues se configuran dentro de una sociedad y las consecuencias implícitas se observan, cotidianamente y en un futuro no tan lejano, en los ciudadanos de la sociedad afectada. Hoy, en esta edición, solo haremos una introducción sobre las problemáticas que afectan tanto al ambiente como a la sociedad, para, en las próximas, ir desarrollando algunos de estos problemas de manera más detallada y concisa. 
Sin ahondar demasiado en la temática, una conclusión hasta apresurada, nos lleva a considerar a estos como un problema más agregado, a los ya conocidos: pobreza, discriminación, luchas sociales, incertidumbre, entre otros. Pero, no debemos confundirnos, pues lo que tratamos ahora es un problema que, además de ser uno en sí mismo, también tiene la particularidad de potenciar a los demás problemas; principalmente a la pobreza que es causa y consecuencia de la misma.
Son, por decirlos de alguna manera, originados por la actividad propia del ser humano, principalmente por la producción industrial, que desde hace un siglo viene ocasionando graves concentraciones de HO2 en la atmosfera y con el consecuente cambio climático que ello origina. Sabiendo que, desde entonces, los conflictos ambientales son uno de los retos más significativos a los que se enfrenta una sociedad, con la conspirativa crisis ambiental que acarrea.
Ante esto, la generalización de los constantes efectos nocivos ocasionados en el ambiente, han generado que distintas organizaciones y diferentes países, con ideas y metas disimiles, hayan aunado criterios para luchar contra estos males que, sin dudas, nosotros mismos nos causamos.
Estos problemas, según sus causas, pueden diferenciarse en tres categorías complementarias. Por un lado, podemos encontrar los problemas de origen poblacional, donde el estudio se centra en la relación entre población y medio ambiente. Por otro, encontramos a los conflictos con origen tecnológico, que irrumpe el medio ambiente que lo circunda gracias a la irracionalidad del desarrollo tecnológico. Y, por último, aquellas que centran la atención en la organización social como causa principal, como ámbito donde se generan constantemente las diferentes acciones no sostenibles.
Finalizando, como afirma el Informe Brundtland, en un futuro los retos más importantes que deberá afrontar la humanidad serán la crisis ambiental y la pobreza. Dos conceptos, o conflictos, que se encuentran estrechamente vinculados. 

Nicolas Pepicelli
walternicolasp@hotmail.com

viernes, 6 de enero de 2012

Precipitaciones Escasas, Problemas Enormes


Normalmente se habla poco, o no se dice nada, de lo cerca que nos encontramos de entrar en una nueva era, plasmada de quiebres significativos en las actividades que, comúnmente, desarrollan los seres humanos. Porque, como veremos, cada vez son mayores los riesgos ambientales que sucumben a las sociedades toda, alterando los ciclos normales de la producción, por ejemplo.
Lo expresado arriba es de fácil comprobación. Todos los días encontramos diversas notas o informes en los diarios, revistas y en internet sobre distintos inconvenientes climáticos que alteran el normal funcionamiento de la vida de los ciudadanos.
Sin ir más lejos, la última semana, en el Diario del Centro del País de Villa María, se exhibió una nota dando a conocer las precipitaciones del año que paso. Si, cualquiera de nosotros lo analiza detenidamente, podemos encontrar la carencia de precipitaciones que copo la zona villamriense, pues esta región se cambio el régimen de lluvias.
Según un trabajo de investigación realizado por dos estudiantes locales de la UTN Villa María, la precipitaciones que acontecen en la ciudad, desde hace un tiempo ya, giran en torno a extremos: o no cae un sola gota en todo un mes o, cuando lo hace, las mismas son abundantes. Esto, sin dudas, hace pensar en uno de los problemas ambientales más importantes y complejos de nuestro tiempo: el Cambio Climático.
Ahora, cuando algunos dudan de su existencia, nos encontramos con que la misma es innegable.  Pues, Villa María no es el único ejemplo de lo que esta aconteciendo en la actualidad. Por ejemplo, en las Sierras Cordobesas, hay emergencia hídrica.  En una nota del Diario la Voz del Interior de Córdoba, se habla de la preocupante situación que se viene generando en las Sierras Chicas y Punilla, por la carencia de caída de agua.
En estos pueblos, de normal cauce de agua, vienen teniendo problemas para abastecer a toda la sociedad, porque los niveles han bajado sobremanera. Esto, conjuntamente con el aumento de las temperaturas, genera consecuencias indeseables para la sociedad, ya que la carencia de este recurso tan valioso puede aumentar las enfermedades, entre otros problemas.
También en La Voz del interior, sale una nota donde infoclima explica que el pasado año 2011 fue el de menores precipitaciones de los últimos cinco años. Recordemos que, el último año critico en lluvias fue el 2009, donde las sequías lograron que se perdieran fortunas en divisas y la destrucción de millones de toneladas de producción.
Lo que se viene, luego de un 2011 prácticamente seco, con un 40% menos de lluvias, es una disminución, o nula producción de maíz. Esta falta de humedad que esta sufriendo el suelo, por las escasas lloviznas, puede generar pérdidas incalculables para el sector agropecuario y la consecuente disminución de la entrada de divisas al país. Agravando, aún más, la situación monetaria de la Argentina y de las Provincias.
Por ejemplo, en Rio Curto, los productores están exigiendo al gobierno que organice y cree un “Fondo Anticrisis” para combatir las pérdidas de éstos. Según Eduardo Buzzi, Presidente de la Federación Agraria Argentina, es necesario que se implemente un fondo anticrisis para asistir a los productores ante la grave situación por la sequía en la Pampa húmeda, donde ya hay pérdidas irreparables. Diríamos, ahora, que la Pampa dejo de ser húmeda, para volverse seca.
Según La Voz del Interior, sobre un trabajo de Cartez, en Córdoba se calcula que las pérdidas económicas ascienden a U$S 786 millones, porque la falta de agua de lluvia y las temperaturas altas han disminuido la producción de soja y maíz en la provincia en, alrededor, de las 3,43 millones de toneladas. Esta genera mayor preocupación, por las perdidas monetarias para afrontar todo tipo de erogaciones. Además, el consecuente inconveniente que le puede generar a un productor privado para afrontar sus costos para la próxima campaña.
Claramente, y finalizando, podemos considerar como las sequías como una de las primeras consecuencias del cambio climático. Además de otras tantas, ésta es perjudicial a la actividad económica porque limita la producción de los productos más indispensables para el hombre: el agua y los alimentos.
Uno, porque si no conseguimos obtener agua para beber, lavar los alimentos, asearnos, etc. La convivencia misma se torna conflictiva. Si agua no podemos vivir, porque nuestro cuerpo posee el 70% de agua. Si no lavamos los alimentos, las enfermedades se pueden propagar constantemente y hasta pueden ser terroríficas.
El otro, porque si el agua escasea, limita la producción de productos alimenticios. O sea, la producción, como acabamos de comentar más arriba, se torna en pérdidas irrecuperables que logran que menos alimentos lleguen a los ciudadanos, porque el precio tiende a aumentar ante la falta de cosechas y solo los más pudientes podrán conseguirlos.
Entonces, la crisis hídrica, puede desencadenar problemas económicos recurrentes, perjudicando, como siempre, a los más necesitados.

jueves, 8 de septiembre de 2011

La Naturaleza, Agredida, Agrede…


Víctor Toledo escribía, hace unos años ya, que “la naturaleza, agredida por las cuestiones perversas de las alteraciones de sus metabolismo, provocados por nuestro modelo civilizatorio productivista industrial, reacciona globalmente, transformándose en un actor político. No solamente prosigue a tasas aceleradas la destrucción del conjunto de los ecosistemas terrestres y acuáticos, sino que la salud global del planeta parece estar gravemente comprometida, según indican los síntomas del efecto invernadero o de la disolución de la capa de ozono, a causa de la marcha desenfrenada de la humanidad durante el breve lapso de los dos últimos siglos”.
Esta aseveración es inequívoca. Es decir, cuando la naturaleza se resfría, el planeta entero tiene pulmonía. Si no veamos los mensajes claros y cotidianos, en el último tiempo, que nos viene enviando la naturaleza: el terremoto de Haití; el katrina en EEUU; el terremoto que desbasto Chile; el tsunami catastrófico de Japón; el tsunami de Tailandia; etc.
O sea, cuando la naturaleza se expresa, hay que escucharla y comprenderla, porque ella es sabía y siempre busca su equilibrio necesario para sobrevivir. Aunque, en busca de ese equilibrio, destruya las obras materiales y las civilizaciones que estén en su camino; porque, quien sabe, esa es la manera más eficiente y eficaz que posee la naturaleza para construir y sobrevivir.
Cabria preguntarse, entonces, si la destrucción que lleva adelante la humanidad sobre la naturaleza circundante, no es parte integral de una manera de vida consumista y autodestructiva que posee la sociedad. No obstante, en esta guerra constante, entre naturaleza y sociedad, seguramente la victoria no estará de nuestro lado, ya que el entorno es intratable en esta batalla ya liberada, porque su fuerza y potencia son demasiado para nuestra resistencia.
Sin embargo, y en forma paralela, como sociedad y con este nivel de vida consumista y autodestructivo, nos dirigimos inevitablemente hacía una catástrofe ecológica-ambiental prácticamente insuperable. Porque, a diferencia de la vida del siglo pasado, la gestión actual es insustentable ambientalmente, porque tiene como lógica conductora los principios consumistas y expropiatorios de la vida cotidiana del capitalismo.
Por todo esto, es que es urgente y necesario invertir e incorporar un elemento de equilibrio, entre sociedad y naturaleza, a este modelo ineficaz y distorsivo, de características caóticas, desde el punto de vista ecológico-ambiental.
Es imperativo abandonar la improvisación e incertidumbre que nos caracteriza como sociedad para proceder a desarrollar una característica sustentable en materia ecológico-ambiental. Dejar de lado nuestra cultura consumista y ahondar en busca de la sustentabilidad como lógica y cultura a largo plazo, protegiéndonos de la naturaleza y protegiéndola a ella de nuestra depredación, es fundamental para mantener la biodiversidad y la calidad del ambiente para el futuro.

Nicolas Pepicelli
walternicolasp@hotmail.com

viernes, 22 de julio de 2011

La Ecologia que debilita la Economia

porque la economía ilimitada destruye la ecología......

La realidad que prima entre nosotros, es la de vivir en el corto plazo. Esta forma de vida, genera daños y perjuicios severos a largo plazo, para una economía y para la naturaleza. Porque muchas, sino la mayoría, de las actividades económicas que emprendió una sociedad determinada, a lo largo de su historia, generaron impactos negativos que han venido afectando el bienestar y la calidad de vida de las personas. Esto, no solamente en el proceso inmediato, sino que, y más importante aún, a lo largo del tiempo; porque como dijo J. M. Keynes: “en el largo plazo todos estamos muertos”.

Este desprestigio constante de los seres humanos sobre los recursos mas indispensables que nos “dan de comer”, se transforma en una realidad que degrada los recursos naturales y perjudica el bienestar social a largo plazo. Ya que, esto, conlleva a la perdida del poder del suelo para rindes agrícolas, dando como resultado la merma en los rendimientos del sector agropecuario. Esta disminución, puede llegar a ser fatal porque, seguramente, ocasionará hambrunas, que han de sufrir los países más pobres por no poder contar con los recursos monetarios necesarios. O sea, que la escasez de alimentos la sufrirán aquellos que más necesitan y, comúnmente, donde se generan los mismos.

Por ejemplo, la pérdida de bienestar que puede experimentar una persona dentro de cincuenta años, por culpa de la disminución de los rindes, llega a estimarse en un 30%; aunque no se sabe con seguridad si no llega a ser de alrededor del 200%, debido a una variedad de factores, entre los que se incluye a una disminución del lado de la oferta, por el decaimiento en los rendimientos productivos, y a un aumento del lado de la demanda, por su calidad de bienes indispensables para la vida, crecerá más que proporcionalmente.

Cuando, siguiendo los ejemplos, se transforma un bosque tropical en terreno agrícola, se transforma capital natural en capital económico, y se sacrifican, ineficientemente, dos funciones del propio capital natural: por un lado, se pierde un depósito de carbono y, al mismo tiempo, un secuestrador del mismo. La perdida del primer servicio ambiental, sin más, afecta las posibilidades de consumo de la sociedad; y la perdida del segundo servicio, afecta las posibilidades de inversión de la misma sociedad.

De esta manera, vemos que cuando se modifica la capacidad y utilidad de un determinado recurso natural, en este caso un bosque tropical, en la gran mayoría de los casos el impacto se deja sentir durante demasiado tiempo, incluso, a veces, de forma irreversible. La transformación del bosque tropical del ejemplo anterior, puede suponer la perdida de un determinado acervo de diversidad biológica, entre otras cosas; siendo esta perdida, posiblemente, un impacto negativo irreversible para la naturaleza y, en efecto, para la sociedad y las personas que la habitan.

Por todo esto, es que se hace necesario, en el contexto de la toma de decisiones con respecto a la problemática del ambiente, no perder de vista que algunos impactos de la actividad económica harán pagar sus daños varios años después. Este es el caso, para mostrar otros ejemplos, del cambio climático, de los residuos nucleares, de la perdida de diversidad biológica, entre otros.

Como la naturaleza es un patrimonio mundial común del ser humano y que todas las personas, sin importar raza, religión o nacionalidad, tienen el mismo derecho a disfrutar sus servicios básicos; todos, independientemente, del momento de la historia que les toca contar. Es que se hace fundamental mirar a largo plazo y cuidar, sin temores, el medio ambiente para que la economía no destruya a la ecología….


Nicolas Pepicelli

walternicolasp@hotmail.com

jueves, 7 de abril de 2011

La Energía como base del Desarrollo Economico


Indudablemente, uno de los principales limitantes de la economía nacional, y que genera incertidumbre futura, es la energía. Si pensamos en ésta como el combustible que hace mover el motor de una economía cualquiera, podemos ver cuan importante se convierte ésta en el desarrollo y constante movimiento de los engranajes económicos de un país. Pensemos en como éste carburante hace que el motor de la economía funcione adecuadamente, llenando de liquido los engranajes que mueven a la misma, para que las variables económicas fundamentales, de la micro y macro, sigan funcionando por sus causes normales.

Si pensamos así, podremos ver que las desinversiones que se fueron produciendo a lo largo de la década nefasta de los noventa, que afectó significativamente el desarrollo más igualitario y sustentable de la economía argentina, han perjudicado e hipotecado el futuro nacional.
Pensemos a ésta, como parte integral de un plan de desarrollo sustentable a largo plazo. Pues, sabiendo la importancia del uso racional de la misma, la energía contribuye a mejorar la situación de las diferentes dimensiones, ya sea social, económica o, sobre todo, ambiental. Por ello, es que se dice que puede ser usada como una herramienta, no única, sino más bien dentro de un combo de herramientas, para mitigar la pobreza extrema.
Así, nuevamente, vuelvo a avisar que la gran desinversión acaecida en la década de los noventa fue de tal magnitud, que estas dimensiones han sufrido sobremanera. Pero, ninguna tanto como la pobreza. Veamos esto en números: la pobreza al final de la convertibilidad ascendía a 18,2 millones de personas (ó, el 51,4% de la población). O sea, más de la mitad de los compatriotas estaban inmiscuidos en la pobreza.
En el caso de la energía, se calculaba que carecía de inversión por alrededor de los $200.000 millones de dólares. Cuestión fundamental para entender el atroz avance de la pobreza e indigencia en nuestro país en la década. Sin embargo, esta carencia no fue la única culpable del quebranto social que termino, en el año 2001, en un estallido y revuelta jamás pensada para una sociedad en pleno desarrollo, cuando por el año 1970 la mayoría de los indicadores económicos, sociales y políticos eran semejantes a los de un país desarrollado.
Posterior a la crisis de la convertibilidad, sobrevino una época de bonanza acompañado por políticas que ayudaron a las mejoras. Porque, si pensamos a la economía nacional como un barco en medio del mar, el viento que sopla y mueve a éste barco vendría a ser la economía internacional. Así que, si no izamos las velas para el lado que corresponde, solamente el viento no nos podrá guiar. Necesitamos de un marinero que eleve las velas para el lado del viento.
Fue así que, a partir del 2003, se vislumbra un cambio de rumbo de la política económica en nuestro país. Es que el estado volvió a asumir un rol protagónico en el escenario de la energía, pues se comienza a ver a esta como un recurso estratégico de seguridad nacional, en toda America Latina, donde argentina no hace a la excepción. Aunque sin mayores logros a corto plazo.
De esta manera, es que comienza a utilizarse toda la capacidad ociosa que dejo la crisis de la era Menem y se materializan inversiones menores. Si bien, estos alivian la pobreza y las demás dimensiones, no podemos pretender que contribuya sobremanera a mejorar estos indicadores sociales. Es por eso que se necesitan de un combo para mejorar el desarrollo social, económico y ambiental.

Para ir finalizando, se debe notar la influencia que tiene la energía como combustible para el motor de una economía. Sin lugar a dudas, la energía mueve completamente a la economía. Porque, garantiza que se desenvuelva eficientemente la industria, el agro, el comercio y los servicios.
Pero, ahí deviene el problema, cuando el aumento de la demanda de energía no es acompañada por un significativo aumento de la oferta generado por las inversiones necesarias, es que se irrumpe el tramo de crecimiento y se generan cuellos de botella que complican el buen funcionamiento de estos sectores. Así viene sucediendo desde hace un largo tiempo en nuestro país.
Si esta tendencia no se revierte, si no si invierte lo necesario (y más también), los sectores no se podrán desempeñar eficazmente y puede devenir una crisis, ocasionada por la falta de energía para que la economía funcione como corresponde. Es de esperar, si queremos un país en serio, que la tendencia se revierta.

sábado, 10 de abril de 2010

Economía y Medio Ambiente

La tesis de esta nota es simple: los cambio en el medio ambiente, que se vienen produciendo desde la revolución industrial, van a perjudicar a la producción, a la productividad y, unido a estos dos, a los rendimientos. En si, entonces, la economía va a sufrir en los próximos lustros embates serios que pueden aumentar la pobreza y disminuir el crecimiento económico de los países.


Por ejemplo, en el trabajo de la CEPAL “Cambio Climático y Desarrollo en America Latina y el Caribe: una reseña”, nos dice que “Los efectos previstos del cambio climático son especialmente importantes en el sector primario…….Los efectos del cambio climático incluyen como factor agravante la proliferación de plagas y enfermedades. Las variaciones en materia de productividad del sector agrícola afectarán los precios y la seguridad alimentaria”.

Así, podremos ver en el futuro, a sendos problemas en los cultivos agrícolas, por el aumento de las temperaturas, de la humedad, de las sequías en algunas zonas donde antes no eran frecuentes, aumento de lluvias donde comúnmente había poco aguacero, etc. Todas estas consecuencias, algunas más macabras que otras, serán el resultado de los hechos de los seres humanos.

Si, claramente son las personas quienes están acelerando el proceso del cambio climático y, de esta manera, perjudicando al futuro del planeta y de los habitantes que vendrán. Por todo esto, es que se desplegó el concepto de Desarrollo Económico Sustentable, para intentar dar respuestas a todos estos problemas, y a muchos más, con el objetivo de mejorar el futuro.


Analicemos: ¿Cuáles son los cambios en el medio ambiente, a partir de la revolución industrial? La respuesta es: son muchos y cada vez más perjudiciales. Estos son los siguientes:

· Transformación del suelo: los seres humanos seguirán aumentando la presión sobre la superficie terrestre a medida que la población crezca y las poblaciones más ricas quieran aumentar su dieta de carne (J. Sach, 2008).

· Aumento de la concentración de dióxido de carbono: esto absorbe calor del sol, calienta el planeta y modifica los procesos ecológicos, ocasionando millares de perjuicios futuros.

· Utilización irrestricta de agua: esto se da por la extracción de aguas subterráneas que se agotan, la contaminación de ríos, mares y lagos, y la disminución de agua dulce.

· Afianzamiento de nitrógeno: por la intervención en el proceso del ciclo de nitrógeno se esta contaminando los ríos y arroyos, generando problemas agrícolas para el riego, problemas de alimentos piscícolas, etc.

· Disminución flora y fauna: aquí, son tres los problemas. Por un lado, tenemos la invasión de plantas que modifican el hábitat. Por otro, vemos el gran drama de la extinción de aves. Y, por ultimo, están los graves problemas de las pesquerías marinas, y la extracción irremediable.

Y, como afirmamos al principio, todos estos cambios que el ser humano esta ocasionando en el medio ambienta, van a perjudicar a la economía en un futuro no muy lejano. Algunos, especialistas en el tema, afirman que si para el año 2050 no disminuyen las contaminaciones, las consecuencias pueden ser irreversibles.


Nicolás Pepicelli

walternicolasp@hotmail.com

miércoles, 10 de marzo de 2010

Economía Desde el Interior del Interior

Los problemas económicos, sociales y políticos que afligen a nuestro querido país, son profundos y complejos, desde el entendimiento común. A esta agobiante realidad, debemos rogar que nuestros gobernantes se iluminen y tengan la fortaleza para contribuir a superarlos los más breve posible para el beneficio de nuestra sociedad.

Quienes hemos dedicado algunos años de nuestra vida al estudio de la economía como ciencia, creemos, o por lo menos yo, en hallar las mejores (o al menos acercarnos al objetivo) posibilidades de ejercer efectivamente la responsabilidad social a través de la placentera dedicación a la investigación de los problemas que nos aquejan, en el ámbito de la economía. Es por ello que necesitamos cada vez más, construir las condiciones propicias para mejorar y promover la investigación ofreciendo, así, las mejores posibilidades para superar los problemas de las economías locales.

La economía, en este sentido, es la ciencia de los sistemas y procesos a través de los cuales la sociedad toda trata de organizar para satisfacer las necesidades de los miembros de la misma. La perspectiva del economista, como investigador y responsable social, es la de la sociedad nacional en su conjunto y los análisis de éste se refieren al grado de eficacia y eficiencia con que los sistemas y procesos vigentes promueven el bienestar social y el desarrollo local y nacional.

Para lograr todo esto, lo que se debe hacer es conquistar una expresión concreta de la capacidad que poseen los grupos nacionales de formar conjuntamente un proyecto común, y a largo plazo, en base a instituciones sólidas; hablo de identificar las actividades en que el gobierno pueda ser efectivo y, entonces, diseñar las instituciones que garanticen su efectividad en el largo plazo.

Es así, que el éxito de una nación (en este caso, la Argentina) depende crucialmente del esfuerzo y sabiduría de los gobernantes y de la sociedad toda, interpretando cuidadosamente las necesidades y aspiraciones de todo un pueblo, marcando el rumbo social del país. Entre los que tienen responsabilidad en esta fundamental misión nacional son, ni más ni menos, que los gobernantes, los ciudadanos, los empresarios, entre otros.

Los empresarios, tienen la razón de intentar crear y dirigir las unidades de producción de bienes y servicios que necesita la población. Los gobernantes, cuentan con poder de decisión e influencia sobre las cuestiones básicas que hacen al éxito de una nación. Los ciudadanos, tienen el poder suficiente, mostrando sus necesidades a los gobernantes y empresarios, para conseguir el éxito del país.

Además, para alcanzar la superación en esta impetuosa misión, la investigación económica concede las herramientas básicas sobre decisiones de cuestiones económicas, ejerciendo el mejoramiento de la posición individual de cada gobernante, ciudadano y empresario. De esta manera, brinda las herramientas más útiles para la toma de decisiones en medio de graves problemas económicos, sociales y políticos.

Es arto conocido que, comparada con el Brasil y el mundo denominado comúnmente desarrollado, la economía Argentina ha crecido a un ritmo elevado desde el año 2003, pero las posibilidades a futuro acarrea graves y profundos problemas. Es que, en torno a un clima generalizado de inestabilidad macroeconómica, principalmente por la cuantiosa inflación, y constantes crisis institucionales, últimamente con los problemas del Banco Central, han frustrados gran cantidad de esfuerzos e impuestos tremendos costos sociales que hieren las susceptibilidades de la sociedad nacional en su conjunto.

Los fracasos económicos de nuestro querido país en los últimos cuarenta años, han venido acumulando cuantiosos déficit en sectores claves como el bienestar social, la educación y la salud, entre otros. En sí, las causas de esta realidad histórica son variadas, pero, sin lugar a dudas, la carencia de investigación económica de los problemas económicos ocupa uno de los lugares más relevantes. Es por ello, que aquellos que tienen vocación por la investigación de estos problemas, deben empezar a ocupar un lugar más relevante, para auspiciar poco a poco un mejor país para todos, sean pobres o ricos o clase media.

La investigación de los problemas económicos requiere, cada vez más, de cierta capacidad analítica y un profundo conocimiento de la realidad social, económica y política de nuestra nación. Concretándose en el interior del país, con la colaboración de los ciudadanos, empresarios y gobernantes, aportando recursos, experiencias y conocimientos que cada uno de estos poseen. Confiando cada uno en el otro y a sabiendas de que esto enriquecerá el realismo y la creatividad de las solucione propuestas por todos.

Así, concertaremos una realidad a largo plazo cada vez mejor, con posibilidades de crecimiento y desarrollo económico, que facilitará el bienestar de cada uno de los ciudadanos de nuestra querida nación.


Nicolás Pepicelli

walternicolasp@hotmail.com

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Subdesarrollo: ¿una problemática insalvable?


En tanto nos inmiscuimos en el tema del desarrollo y, obviamente, en la convergencia de los menos desarrollados, enfatizamos distintos matices. Claramente, observamos como en la búsqueda por converger hacía el desarrollo, para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de las países más sofocados, entre otras cosas, nos revela que las medidas de política económica que surgen de estos estudios vislumbran un objetivo (prácticamente) único para lograrlo.

Es, en este sentido, cuando analizamos estos objetivos, que se describen a continuación, como nos enfrentamos a un solo problema, cuando en realidad el desarrollo económico es altamente multifacético. O sea, depende de un patrón cambiante de distintos aspectos de desarrollo. A continuación, se describen las variables que podrían ser la causa del subdesarrollo:


ü La primera causa, que fue analizada en la literatura económica, fue que la deficiencia de los países más atrasados se debía a la carencia en capital físico. La proposición de que la carencia de capital es la causa principal del subdesarrollo fue el principio rector que impulsaron las instituciones de Bretton Woods, durante los años 1940/70. Aquí, prevalecían los grandes proyectos de infraestructura generadores de externalidades positivas sobre las economías, en lugar de la simple asistencia económica a los más damnificados.

ü La segunda causa, fue que el atraso económico se debía a la falta de espíritu empresarial que poseían los países menos desarrollados. Esto tuvo aceptación entre los años 1958/65, cuando surgió la escuela sociocultural del desarrollo económico y la escuela schumpeteriana, que buscaron estudiar las limitaciones culturales y psicológicas del subdesarrollo.

ü Luego, como tercera causa, surge lo que los economistas llaman precios relativos incorrectos en la década del setenta (1970/80). Todo surge como consecuencia de que en varios países se ensancha la brecha entre los propietarios del capital (ricos) y aquellos que utilizan su fuerza laboral para subsistir (pobres), argumentando que esto era porque los gobiernos respaldaban procesos de desarrollo acelerado que incurrían en precios incorrectos.

ü Posteriormente, cuarta causa, las investigaciones se encaminaron en mostrar como el comercio internacional (1980) era en condimento especial para que el subdesarrollo caducara. Estas, explicaban que se deben suprimir las distorsiones de precios (o sea, lograr los precios correctos) para inducir el movimiento adecuado de los factores entre los diferentes sectores de una economía, para de esta manera lograr incrementar la acumulación de capital para que los países puedan invertir y progresar.

ü En quinto lugar, encontramos que el gobierno hiperactivo (1980/96) que antes se consideraba esencial, ahora era malvado y no era necesaria tales intervenciones. El objetivo, en este caso, era reducir el papel del gobierno por medio de distintas reformas que llevarían a un desarrollo más rápido y eficiente.

ü Luego del fracaso del anterior punto y como sexta causa, la mirada estuvo puesta en el capital humano (1988/) y su desarrollo para lograr mejorar los niveles de bienestar de los ciudadanos. Con las mejoras en el capital humano (conocimiento y educación, principalmente), el crecimiento económico esta sujeto a rendimientos crecientes a escala y una alta productividad de los factores, mejorando la posición del país.

ü Una séptima causa identificada, es el papel del gobierno inefectivo (1997/), donde los economistas se dieron cuenta de que los países que habían reducido la participación del Estado no lograron conseguir lo que países del sudeste asiático consiguieron con la participación activa del estado. Esto condujo a un nuevo avance hacía la intervención del Estado en la economía, con el objetivo de mejorar ciertos estándares en los países menos desarrollados.

ü Por último, la octava causa analizada en distintos estudios, ha sido la carencia de incentivos que poseen cada uno de estos países para lograr converger al desarrollo. En este caso, los estudios indican que sin los incentivos necesarios no existe medida de política económica que peda llevar a un país a salir de una situación más problemática para conseguir mejoras en el bienestar de los ciudadanos.


En cada uno de estos casos, vemos como fue una única causa lo que primo sobre las otras, pensando que el subdesarrollo era una cuestión simple de una sola causa. Así, hemos sido testigos, sobre todo en Argentina, de la falsedad de estas premisas. ¿Por qué? Porque ninguna de estas llevo soluciones a los dramáticos problemas que se enfrentan en el día a día.

Entonces, vemos que es falso el criterio simple de evaluar el subdesarrollo desde una causa insuperable, porque los que terminan pagando los platos rotos son los mismos de siempre, es decir, los más necesitados de que estas soluciones ayuden.

Como la literatura y las investigaciones siguen el mismo camino de la única solución, para un problema multifacético, es que pienso que se siguen errando el camino. Porque, si bien estas causas descriptas anteriormente poseen una parte importante de la solución del subdesarrollo, es que la misma también debe atender una cuestión multifacética.

En este caso, la solución pasa por un conjunto de propuestas que abarquen a la mayoría de estas causas, sino a todas, para que puedan converger los países. Y, de esta manera, veremos que la luz al final del camino cada vez esta más cerca. Estará al alcance de las manos de los países que más lo necesitan.


Nicolas Pepicelli

walternicolasp@hotmail.com