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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Subdesarrollo: ¿una problemática insalvable?


En tanto nos inmiscuimos en el tema del desarrollo y, obviamente, en la convergencia de los menos desarrollados, enfatizamos distintos matices. Claramente, observamos como en la búsqueda por converger hacía el desarrollo, para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de las países más sofocados, entre otras cosas, nos revela que las medidas de política económica que surgen de estos estudios vislumbran un objetivo (prácticamente) único para lograrlo.

Es, en este sentido, cuando analizamos estos objetivos, que se describen a continuación, como nos enfrentamos a un solo problema, cuando en realidad el desarrollo económico es altamente multifacético. O sea, depende de un patrón cambiante de distintos aspectos de desarrollo. A continuación, se describen las variables que podrían ser la causa del subdesarrollo:


ü La primera causa, que fue analizada en la literatura económica, fue que la deficiencia de los países más atrasados se debía a la carencia en capital físico. La proposición de que la carencia de capital es la causa principal del subdesarrollo fue el principio rector que impulsaron las instituciones de Bretton Woods, durante los años 1940/70. Aquí, prevalecían los grandes proyectos de infraestructura generadores de externalidades positivas sobre las economías, en lugar de la simple asistencia económica a los más damnificados.

ü La segunda causa, fue que el atraso económico se debía a la falta de espíritu empresarial que poseían los países menos desarrollados. Esto tuvo aceptación entre los años 1958/65, cuando surgió la escuela sociocultural del desarrollo económico y la escuela schumpeteriana, que buscaron estudiar las limitaciones culturales y psicológicas del subdesarrollo.

ü Luego, como tercera causa, surge lo que los economistas llaman precios relativos incorrectos en la década del setenta (1970/80). Todo surge como consecuencia de que en varios países se ensancha la brecha entre los propietarios del capital (ricos) y aquellos que utilizan su fuerza laboral para subsistir (pobres), argumentando que esto era porque los gobiernos respaldaban procesos de desarrollo acelerado que incurrían en precios incorrectos.

ü Posteriormente, cuarta causa, las investigaciones se encaminaron en mostrar como el comercio internacional (1980) era en condimento especial para que el subdesarrollo caducara. Estas, explicaban que se deben suprimir las distorsiones de precios (o sea, lograr los precios correctos) para inducir el movimiento adecuado de los factores entre los diferentes sectores de una economía, para de esta manera lograr incrementar la acumulación de capital para que los países puedan invertir y progresar.

ü En quinto lugar, encontramos que el gobierno hiperactivo (1980/96) que antes se consideraba esencial, ahora era malvado y no era necesaria tales intervenciones. El objetivo, en este caso, era reducir el papel del gobierno por medio de distintas reformas que llevarían a un desarrollo más rápido y eficiente.

ü Luego del fracaso del anterior punto y como sexta causa, la mirada estuvo puesta en el capital humano (1988/) y su desarrollo para lograr mejorar los niveles de bienestar de los ciudadanos. Con las mejoras en el capital humano (conocimiento y educación, principalmente), el crecimiento económico esta sujeto a rendimientos crecientes a escala y una alta productividad de los factores, mejorando la posición del país.

ü Una séptima causa identificada, es el papel del gobierno inefectivo (1997/), donde los economistas se dieron cuenta de que los países que habían reducido la participación del Estado no lograron conseguir lo que países del sudeste asiático consiguieron con la participación activa del estado. Esto condujo a un nuevo avance hacía la intervención del Estado en la economía, con el objetivo de mejorar ciertos estándares en los países menos desarrollados.

ü Por último, la octava causa analizada en distintos estudios, ha sido la carencia de incentivos que poseen cada uno de estos países para lograr converger al desarrollo. En este caso, los estudios indican que sin los incentivos necesarios no existe medida de política económica que peda llevar a un país a salir de una situación más problemática para conseguir mejoras en el bienestar de los ciudadanos.


En cada uno de estos casos, vemos como fue una única causa lo que primo sobre las otras, pensando que el subdesarrollo era una cuestión simple de una sola causa. Así, hemos sido testigos, sobre todo en Argentina, de la falsedad de estas premisas. ¿Por qué? Porque ninguna de estas llevo soluciones a los dramáticos problemas que se enfrentan en el día a día.

Entonces, vemos que es falso el criterio simple de evaluar el subdesarrollo desde una causa insuperable, porque los que terminan pagando los platos rotos son los mismos de siempre, es decir, los más necesitados de que estas soluciones ayuden.

Como la literatura y las investigaciones siguen el mismo camino de la única solución, para un problema multifacético, es que pienso que se siguen errando el camino. Porque, si bien estas causas descriptas anteriormente poseen una parte importante de la solución del subdesarrollo, es que la misma también debe atender una cuestión multifacética.

En este caso, la solución pasa por un conjunto de propuestas que abarquen a la mayoría de estas causas, sino a todas, para que puedan converger los países. Y, de esta manera, veremos que la luz al final del camino cada vez esta más cerca. Estará al alcance de las manos de los países que más lo necesitan.


Nicolas Pepicelli

walternicolasp@hotmail.com

miércoles, 18 de marzo de 2009

Crisis Monetarias y Cambiarias

Los Enfoques y Etapas Que La Teorizan

En este breve bosquejo sobre los enfoques que dan explicación a las distintas crisis monetarias y cambiarias, que han suscitado en estos últimos años a nivel internacional, trato de exponer un poco de teoría económica, que no comúnmente se encuentra a la vista en los libros de economía más conocidos. En este caso, creo conveniente consignar las características que confluyen en cada uno de estos enfoques novedosos. Aclaro, justificándome, que la información disponible es exigua. Pero, como todos matices que confluyen en una nueva y alternativa explicación, la realidad dejará mostrar su validez o ineficacia.

Con esto quiero dar pie a la explicación propiamente dicha sobre las etapas o enfoques sobre el probable causante de las crisis cambiarias y monetarias. Con ello, aviso, que mi objetivo es hacer un efímero relato sobre estas cuestiones básicas de la economía internacional. Es que, con la crisis reinante que sacude a los Estados Unidos y Europa, se hace necesario entender como podría acontecer un eventual ataque especulativo, sobre todo en Europa, por parte de los operadores privados de los mercados financieros internacionales.

Fue, entonces, que a partir del año 1973, cuando sacude al mercado internacional otra crisis económica, que obliga, prácticamente, a abandonar los tipos de cambio fijos al dólar, y abocarse a los tipos flexibles. Estas crisis monetarias y cambiarias que parecen amenazar con convertirse en elementos de inestabilidad financiera mundial permanente, se han convertido en cuestiones bastantes polémicas por confluir en la merma de la autonomía de las políticas económicas nacionales, dejando casi sin poder de actuación a las autoridades.

Vemos, así, que la literatura que teoriza estas crisis, ya cuenta con tres etapas bien definidas: son los enfoques clásico, moderno y de síntesis. Las dos primeras se consideran, prácticamente, antagónicas, mientras que la tercera confluye a ambas teorías opuestas. Ahora intentaremos explicar cada uno de estas teorías o enfoques, analizando lo que consideran como causas de crisis monetarias y cambiarias.

Así, el primer enfoque, llamado Clásico, sobre las crisis monetarias y cambiarias considera que el elemento esencial de éstas, son los ataques especulativos. Éstos, son las ventas masivas por parte de los operadores de los mercados financieros de los activos denominados en la moneda de un país, con el propósito de lograr devaluar ésta divisa.

La clave sustancial puede situarse en la idea de que la causa última de las crisis, que el ataque especulativos sobre una moneda detona, es la incompatibilidad entre el compromiso de estabilidad del tipo de cambio asumido por el gobierno y alguna política incoherente con tal objetivo de estabilidad cambiaria. Entonces, la responsabilidad de los ataques radicaría en las autoridades gubernamentales encargadas de coordinar las medidas de política económica. La solución más tomada por los clásicos, sería no adoptar posturas incoherentes e insolventes, a nivel económico y político, o sea, todo lo contrario, conseguir la coherencia y solvencia, objetivo nada fácil, en lo político y económico.

Aunque, en realidad, éste enfoque no sirvió absolutamente de nada para entender las tormentas monetarias de Europa en los años 1992/93, porque ésta tuvo dos hechos totalmente distintos: por un lado, existían países solventes que vieron atacadas sus monedas, sin que existiera incoherencia entre las políticas cambiarias y económicas. Por el otro, la previsibilidad no ensamblaba, ya que los mercados financieros no se anticiparon a la crisis y ataques especulativos, pues los tipos de interés se mantuvieron bastantes tranquilos hasta por lo menos un mes antes.

Esto dio pie, como era de esperarse, a un nuevo enfoque, siendo la explicación alternativa y denominada enfoque moderno. Éste, centra su atención en el ingrediente esencial que tienen los operadores privados, que es su enorme poder financiero en los mercados internacionales, con expectativas self-fulfilling (autocorrección).

Aquí, puede haber dos configuraciones posibles: una, donde los operadores consideran que se va a devaluar, por eso, para beneficiarse, venden masivamente, o sea atacan, y terminan ocasionando la devaluación. En cambio, la otra, cuando los operadores no creen que se vaya a devaluar, entonces no venden la moneda correspondiente, o sea no atacan, y no se produce, así, la devaluación. En ambos casos, las expectativas se terminarán cumpliendo, porque éstas tienen fuerza suficiente, dado los enormes recursos que manejan los operadores internacionales, para conducir al resultado deseado o esperado de sus expectativas, siendo estas de carácter self-fulfilling. Lo que termina convirtiendo ese elemento psicológico en totalmente decisivo.

En este segundo enfoque, son los operadores los que desplazan el mercado, siendo antes (en el enfoque clásico) las incoherencias, incluso cuando los factores económicos eran sólidos. Además, este enfoque resalta el papel de las autoridades económicas, ya que una vez que se asegura la estabilidad cambiaria, lo que hacen es evaluar si le conviene o no seguir con esa postura. Esto, sucede así, porque (a) si cambia la postura, perderá credibilidad internacional para conseguir inversiones futuras, pero (b) si continúa con su postura, el tipo de cambio puede quedar sobrevalorado (con los conocidos efectos negativos: aumento del desempleo, pérdida de competitividad y cuantioso déficit comercial).

Los dos ingredientes de este enfoque moderno, (el self-fulfilling de las expectativas de los operadores y la relativización del compromiso cambiario) configuran un margen de ambigüedad que ocasiona que se den situaciones donde los ataques especulativos y la posibilidad de crisis sean recurrentes, introduciendo una dosis de inestabilidad y/o incertidumbre en el sistema financiero internacional. Así, termina dando pie a otra nueva alternativa para explicar a las crisis cambiarias y monetarias.

Esta tercer y última alternativa, que se ha venido planteando desde hace algún tiempo, es denominado enfoque de síntesis. El mismo, es una combinación y, podemos decirlo, una posible superación de los anteriores, con sus ingredientes. Este enfoque sugiere que, muchos países, en muchos momentos, no están en una posición tan sólida como para que los ataques sea impensados, pero tampoco se encuentran en una situación tal de fragilidad como para que los mismos sean impensables, inevitables. Se configura así, y allí, una zona de vulnerabilidad donde el ataque es posible pero no inevitable.

Combinando los aspectos de la coherencia de las políticas de los países con las ambigüedades derivadas de los operadores de gran poder, es donde tienden a concentrarse los estudios sobre los factores que desempeñan y desencadenan la vulnerabilidad.

Entre los factores de vulnerabilidad, desde el punto de vista económico, se han señalado los siguientes: a) Desempleo (de ser elevado, disminuye el margen de maniobra); b) Déficit Público Excesivo; c) Fragilidad del Sistema Financiero Doméstico (para soportar retiradas de capital); d) Corrupción (privatizaciones dudosas, entre otras); e) Excesivo Endeudamiento de las Empresas (aumenta la debilidad real ante posibles crisis); f) Impactos de Créditos Hipotecarios sobre la Distribución de la Renta; y g) Maduración de la Deuda (continua necesidad de refinanciarla).

La implicancia de este enfoque, son la necesidad de cambiar con rigor y credibilidad la política económica de los gobiernos, tanto los aspectos macroeconómicos como los microeconómicos y estructurales.

Brevemente, como corolario, queda demostrado que el problema de las crisis cambiarias y monetarias son de discutibles causas. Ahora bien, como solucionarlas y anticiparlas eficazmente, es una materia pendiente.



Nicolas Pepicelli
walternicolasp@hotmail.com
nicolaspepicelli@hotmail.com

domingo, 25 de mayo de 2008

El Tipo de Cambio: Teoría Económica

Definitivamente, analizando las características de la teoría de los tipo de cambio, sabemos que sencilla no es para nada. Exponerla conlleva distintas explicaciones que pueden ser dificultosas para aquellos que intenten, por medio de libros y otros textos, entenderla. Particularmente, cuando me pidieron un análisis breve y conciso, sobre los tipo de cambio, mi búsqueda se extendió a varios libros (y también, por supuesto, a Internet), aunque me queda discutirlo con expertos en la materia.

En todo este proceso, de investigación y análisis de la teoría, fue que decidí escribir, para mal o para bien, la idea básica que extraje del mismo. Es breve y conciso, tal cual dije al comienzo, pero, así y todo, tiene particularidades necesarias para cualquiera que desee entender un poco más el tema. Aclaro, no es profundo ni elevado para un nivel superlativo, pero, sin embargo, es necesaria su lectura.

Para comenzar hay que tener en cuenta, sobre todo en la actualidad, que estamos en medio de una era globalizada y unificadora altamente incrustada en las sociedades. Por eso, es que se hace necesario entender un poco mas este tema. Así, pensemos, cuando una empresa que ofrece bienes y servicios a un cliente en otro país (tomemos Argentina y Estados Unidos), requerirá, si consigue vender los productos, que se le pague en la moneda de su propio país (si es Argentina, en pesos, pero si es en EEUU, en dólares).

Resulta, de esta manera, si tomamos a los oferentes y demandantes de divisas, que los compradores en los mercados internacionales necesitan obtener monedas de los países a los cuales desean comprar bienes y servicios. Por lo tanto, para que el sistema de comercio internacional sea desarrollado, deberá contar para su adecuado funcionamiento con un mercado donde se puedan intercambiar monedas de un país por la de otro. Esta es la tarea que debe desarrollar el mercado de divisas o de cambio. Recordemos, que podemos definir a las divisas como las monedas u otros activos financieros que es utilizado comúnmente para el intercambio internacional.

De esta manera, estamos en condiciones de definir a los mercados de cambio o divisa como los mercados en los que se compran y venden las monedas de los distintos países (puede que estas monedas sean de cualquier país, como por ejemplo el yen, el peso, el euro, el dólar, etc.). En este mercado se lleva a cabo el cambio de la moneda nacional (el peso) por la moneda de los países con los que se mantienen relaciones económicas (pueden ser exportaciones, importaciones, turismo, etc.), originándose un conjunto de oferta y de demanda de moneda nacional a cambio de moneda extranjera (por ejemplo el dólar). Y, este tipo de transacciones, determinan el precio o el tipo de cambio del peso frente a las monedas extranjeras.

Ahora, podemos definir al tipo de cambio como el precio de una moneda expresada en otra moneda; además, este tipo de cambio se enuncia como el número de unidades de la moneda nacional por el número de unidades de la moneda extranjera (por ejemplo, un peso a cambio de un poco más de tres dólares, lo que pasa actualmente en el mercado cambiario argentino, tomado como referencia).

Además, los tipos de cambio pueden ser expresados en dinero o en bienes. Cabe decir, en este caso, que el tipo de cambio nominal es el precio de una unidad de moneda extranjera expresada en términos de la moneda doméstica. En cambio, el tipo de cambio real es el precio de los bienes de un país extranjero, en relación con el precio de los bienes en el mercado local o doméstico, ambos llevados a una misma moneda.

Estos tipos de cambio, pueden ser aplicados desde dos sistemas distintos y opuestos: los tipos de cambio flexible con flotación limpia o con flotación sucia y los tipo de cambio fijos. Cada uno con su peculiaridad, ya que los fijo son determinados rígidamente por el Banco Central y los flexibles con flotación limpia los determina el libre juego de la oferta y demanda, mientras que los de flotación sucia, son determinados por el Banco Central entre unas bandas de fluctuación.

Consideremos, antes de continuar con cada uno de los tipos de cambio, que un sistema de tipo de cambio es un conjunto de reglas que describen el papel fundamental del Banco Central en un país en el mercado de divisas o de cambio. Esto nos dice que, desde el punto de vista del banco, éste puede intervenir o no en el mercado para mantener la cotización o dejarla caer, depende de lo que considere que debe hacer.

Así, podemos considerar los dos sistemas que con anterioridad hemos mencionado. Dicho esto, podemos definir a los tipos de cambio totalmente flexibles con flotación limpia como aquellos que se determinan sin la intervención del Banco Central, o sea, por el libre juego de la oferta y de la demanda en el mercado. Aquí, no existe ningún tipo de intervención, en cambio en los otros dos sistemas el tipo de cambio es intervenido. Por eso, el tipo de cambio fijo es aquel donde este es determinado rígidamente por el Banco Central, quedando ligada a una determinada mercancía patrón (históricamente el oro) o a una determinada moneda patrón (comúnmente el dólar). Y, por último, el tipo de cambio con flotación sucia que, también es intervenido por el Banco Central y que se encuentra en un punto medio con los dos anteriores explicados, es definido como el tipo de cambio flexible con el que cuentan los países, pero que las autoridades económicas los intervienen para alterarlos en una dirección determinada. En la flotación manipulada o impura, las autoridades intervienen comprando o vendiendo moneda nacional a cambio de divisas de reserva.

Vale aclarar, que el tipo de cambio es el precio clave que relaciona una economía con el resto del mundo, por lo que su determinación debe tratar de no seguir posturas extremas. Cabe comparar, sin dudas, que el tipo de cambio es algo así como son los precios relativos, ya que ambos sirven de medida para los agentes económicos.

Los tipos de cambio, se adopte la postura que se adopte, pueden disminuir o aumentar por una decisión política que hace necesaria su intervención o por un desequilibrio en el mercado de divisas. De esta manera, según sea el tipo de cambio fijo o flexible, puede cambiar de nombre su suba o baja en el mercado. Entonces, podemos decir que el aumento del tipo de cambio cuando el sistema es flexible conlleva a denominarlo como depreciación y, en cambio, cuando disminuye el tipo de cambio flexible, diremos que es una apreciación. Empero, cuando el sistema es fijo, al aumento del tipo de cambio le daremos el nombre de revaluación y, al contrario, cuando disminuye el tipo de cambio, lo definiremos como una devaluación.

En definitiva, el tipo de cambio hacía la baja o la suba, causa los mismos efectos sobre una economía. O sea, que cuando se ocasiona una devaluación (tipo de cambio fijo) o una apreciación (tipo de cambio flexible), origina en los productos exportados nacionales un aumento en la competitividad, abaratando los mismos, y logrando disminuir las importaciones porque las encarece. En contraste, cuando ocurre una revaluación (tipo de cambio fijo) o una depreciación (tipo de cambio flexible), lo que sobreviene es una pérdida de competitividad nacional, encareciendo nuestros productos (bienes o servicios), e introduciendo masivamente importaciones, ya que las abarata.

Pero, todo lo dicho anteriormente, es que se hace necesario aclarar dos temas para concluir con el análisis de los tipos de cambio. El primer temático a explicar es la paridad del poder adquisitivo (PPA). Esto es necesario, ya que la globalización económica que ha sucumbido al mundo en este último tiempo, entendida como integración que tiende a crear un solo mercado mundial, ha hecho que en estas condiciones, los bienes y servicios deban tener el mismo precio en cualquier parte del mundo en términos de cualquier moneda. Así, la relación entre los niveles de precio de dos países y el tipo de cambio entre sus monedas se denomina Paridad del Poder Adquisitivo.

A secas, el postulado de esta teoría es que los productos idénticos deben tener un mismo precio (o precio único) en diferentes países en términos de una misma moneda. Con este postulado, para determinar el tipo de cambio entre dos monedas, es suficiente dividir el precio de un producto en una moneda por el precio del mismo producto en la otra moneda. Por eso, se basa en la noción de que un producto debe tener el mismo precio en todos los países, es decir, por ejemplo, un dólar debería tener el mismo poder adquisitivo en argentina que en cualquier parte del mundo.

Siendo lo descrito anteriormente esencial para entender los tipos de cambio, nos queda solo por explicar cuando se usa éstos como ancla nominal. Es que, como el tipo de cambio históricamente ha tenido fluctuaciones importantes, entonces se empezó a tomar en cuenta la manera de utilizarlos como ancla nominal para evitar estas oscilaciones libres y descontroladas, ya que estas generaban incertidumbre a nivel internacional.

Así, el enfoque del tipo de cambio como ancla nominal es la estrategia que propone utilizar al tipo de cambio como referencia básica para dotar de credibilidad y disciplina a las políticas económicas de los países. La idea central se halla en los riesgos que las autoridades económicas sigan una política discrecional que, por estar sujeta a los requerimientos de cada situación coyuntural, pueda acabar teniendo un sesgo excesivamente inflacionista o contractivo de la economía. En si, es común que se utilice para tratar de reducir el proceso inflacionario que azota a un país.

Bueno, definitivamente queda muy poco por aclarar en este efímero análisis de los tipos de cambio. Cualquier insuficiencia corre a cargo del autor.

Concluyendo este análisis, se hace necesario dilucidar que los tipos de cambio son esenciales a la hora de examinar el comercio internacional, ya que juegan un papel importantísimo en los intercambios de bienes y servicios que un país realiza, tanto comercial como financieramente, con el resto del mundo.

Nicolás Pepicelli

walternicolasp@hotmail.com

Bibliografía Utilizada

  • Beker, Víctor y Mochón, Francisco – ECONOMÍA. Elementos de Micro y Macroeconomía (2000).
  • Cuadrado Roura, Juan – POLITICA ECNOMICA. Objetivos e Instrumentos (2003).
  • Cohen, Roger – Macroeconomía: Tipo de Cambio.
  • Fernández Díaz, A. – POLITICA MONETARIA: Su Eficacia y Enfoques Alternativos (2002).
  • García Rodríguez, EnriqueLa Teoría de la Paridad del Poder Adquisitivo.
  • Krugman, Paul y Obstfeld, Maurice – ECONOMIA INTERNACIONAL. Teoría y Política (1999).
  • Tugores Ques, Juan – ECONOMIA INTERNACIONAL. Globalización e Integración Regional (1999).